La Vanguardia

Madrid, 18 oct (EFE).- El cineasta Pierfrancesco Diliberto, conocido en Italia como Pif, desembarca en España este próximo viernes con su segundo largometraje, “Amor a la siciliana”, donde cuenta desde el humor y la sátira la invasión “consentida” de los sicilianos en la Segunda Guerra Mundial.

“En Sicilia siempre se ha contado que los americanos tuvieron que pedir permiso a la mafia para entrar en la isla durante la Segunda Guerra Mundial, pero no fue realmente así, lo que pasó -explica el director en una entrevista con Efe- es que el ejército de los EEUU aplicó la misma lógica que aún usan en Irán, Afganistán o Siria: el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

El pragmatismo con el que actúan los americanos, opina Pif, “no tiene en cuenta que hacen un bien, pero a costa de un mal mayor; es cierto que no inventaron la mafia, que ya estaba allí, pero les dieron legitimidad dándoles cargos políticos, llevaron la mafia a la política y ahí se han quedado, porque no han devuelto ningún cargo”, afirma el cineasta.

Director de “La mafia solo mata en verano” (2013), otra comedia donde la mafia es objeto de burlas y que acabó convertida en serie de televisión, Pif ha compuesto ahora una comedia negra de toques surrealistas que provoca carcajadas.

Con un romance como excusa para “mover montañas”, “Amor a la siciliana” cuenta la historia de un joven italiano que vive en EEUU y debe viajar a Sicilia, en plena guerra, para pedir la mano de su amada a su padre, que sigue en la isla, mientras el hijo de un mafioso intenta quitarle la novia y casarse con ella.

Una vez que el joven llega a Sicilia, la película se convierte en una cómica crítica de cómo los americanos maniobraron apoyándose en “el único siciliano que conocían”, Lucky Luciano, para acordar con los capos locales la rendición de los pueblos sin que el ejército disparase un solo tiro.

Así, lo “peor de cada casa”, asesinos confesos, ladrones, extorsionadores y traficantes, que el pueblo mantenía encarcelados, son primero los beneficiarios de una amnistía que dictó, desde EEUU, el mafioso convicto Lucky Luciano, y después cargos públicos de confianza, desde alcaldes a ministros.

Lo curioso es que muchas de las cosas que cuenta el director en la película son verdad o están basadas en historias reales, como la carta que lleva al presidente Roosevelt el soldado raso Arturo Giammaresi (papel protagonista que se reservó el director, también actor, escritor y showman televisivo), denunciando esos abusos.

Después de la guerra, comenta Pif, “los americanos usaron a la mafia contra los comunistas, los dejaron de centinelas en la época de la Guerra Fría. Por eso, hasta que no cayó el muro de Berlín no se volvió a retomar en serio la lucha contra la mafia”, el tema preferido del artista, que disfruta “tomando el pelo a la mafia”.

Asegura que todo lo que cuenta en su película está en “documentos oficiales que no son secretos” que ha estudiado concienzudamente, y que no se ha inventado “absolutamente nada”; concede, eso sí, que quizá lo haya “exagerado un poquito”.

La película se estrena este viernes en salas de toda España. EFE

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